FERNANDO DE SZYSZLO VALDELOMAR
¿Una vaca sagrada?
Escribe: Godofredo Pajuelo Vidal
![]() |
| Ellos se juntan:Szyszlo y Vargas Llosa |
Cuando enfocamos a SZYSZLO y su obra pictórica, lo hacemos con el rigor de las ciencias sociales, por lo cual, no es necesario recurrir a la diatriba, al insulto ni a la adjetivación satánica, lo haremos precisando algunos conceptos claros y sencillos, como lo haría cualquier periodista o ensayista que desea que sus juicios lo entienda el público, es decir, el pueblo.
Algunos ilusos, con la adormidera del “POST MODERNISMO” y la globalización han proclamado “El fin de las ideologías”, con lo cual consideran temerariamente que la “lucha de clases ha tocado a su fin”. Una falsedad más grande que la catedral de Lima.
En toda manifestación humana, en especial en el área cultural se impregna el sello de clase, es decir, la condición social del hombre en relación a la producción, sea obrero, maestro, intelectual, campesino o patrón, etc. Esta característica define en gran parte el color político, la marca de clase, su orientación o posición de clase. El arte no es la excepción.
Por ello no es necesario recurrir al insulto, para afirmar a quemarropa que el arte pictórico de SZYSZLO es burgués y reaccionario. Sus telas reflejan un contenido vacío (cuando pretendemos encontrar un mensaje social de carácter progresista). No es casual que sus cuadros “adornen” las amplias salas de los bancos, empresas transnacionales de la industria y el comercio. Los millonarios los cuelgan en sus residencias para “jamonearse” y lucirlos como expresión del poder económico y político, aunque cuando les preguntamos qué significado tienen, no saben qué responder.
Utilizando la dialéctica de la contradicción, por las razones expuestas, sería una aberración, que una obra de SZYSZLO se luzca en un local sindical, una escuela pública o la casa de un humilde obrero, un campesino o un maestro.
Cada cierto tiempo SZYSZLO realiza sus exposiciones, él mismo confiesa haber pasado la centena. Sin embargo, como hemos constatado su arte está dirigido a un pequeño cenáculo de “entendidos” que “son capaces de interpretar su obra”. Allí en esa “torre de marfil”, se realiza una tertulia mediocre de los encopetados representantes de la banca, la industria, el comercio, del “jet set”, etc, entre cena de caviar y tragos de wihsky. El cuadro más insignificante, está avaluado en miles de dólares; para darle un toque de humor, diremos que algunos asistentes advenedizos, para aparentar “sabiduría y entendimiento”, sacan sus relucientes lupas para mirar con “asombro” los cuadros, exclamando: “genial”, “excelente”, “maravilloso”, sin entender el contenido del cuadro.
![]() |
| Humareda: Artista de caracter especial |
Su posición de clase, lo inserta, lo delata y lo ubica violentamente en lo que la gente común llama “PITUQUERIA”, es decir, en otras palabras, la aristocracia, para ser más directo, burgués. Sin embargo los “críticos” oficialistas lo consideran un “genio de la pintura moderna o contemporánea”. En realidad no es más que la apropiación, plagio y copia de los matices del arte precolombino, al cual le imprime un atuendo abstracto.
Siendo la pintura abstracta, la negación del realismo objetivo, están ausentes, por lo tanto, la gran dinámica social del hombre y la belleza de la naturaleza de este maravilloso planeta. Aquí se produce la desolación y la alienación del llamado arte abstracto, privado de la vida activa del hombre en la producción en contacto con el universo, refugiándose o escapando hacía los simples matices de formas y colores. En su correlato con la actitud filosófica del hombre, diremos que lo abstracto equivale a una actitud meramente idealista, posición contraria a una interpretación materialista dialéctica propia de la ideología del proletariado.
Cuando SZYSZLO dice “la batalla de mi generación (50) tuvo como fin imponer la pintura y la arquitectura modernas”, (SOMOS pág. 93); no se refiere precisamente a alguna corriente nacional, sea esta indigenista, costumbrista, expresionista, etc.; se refiere estrictamente a “imponer” la pintura abstracta que se desarrolló en los países capitalistas.
![]() |
| Tilsa Tsuchiya |
Ahora bien, qué quiere decir la expresión: “mientras empieza a declinar entre nosotros el ciclo figurativo indigenista” (Ibidem-SOMOS)
Este mensaje es abiertamente político y discriminador. La realidad nos muestra otro escenario. Cuando Gustavo E. Valcárcel publica “La tempestad en los Andes” y últimamente Mattos Mar nos habla del DESBORDE POPULAR, nos predicen el avance y la consolidación de la cultura nacional que expresa el Perú profundo, de todas las sangres, con toda su vitalidad, belleza, su poder ancestral y telúrico, imponiéndose lentamente en todos los campos, manifestándose la más rica biodiversidad que existe en este planeta. En la cerámica, escultura, pintura, música, danza, etc; esto se hace muy evidente. Podemos decir que ese Perú real, recién está “TOMANDO EL PODER”, desplazando a ese Perú oficial alienante y discriminador.
Entonces, por qué El Comercio nos presenta a SZYSZLO como una VACA SAGRADA, como si fuera la última “chupada del mango” o “una coca cola en el desierto”, único y omnipotente, pretendiendo afirmar que nuestra producción pictórica nacional “empieza a declinar”. ¿Cuál es el papel de SZYSZLO cuando afirma que ha venido del extranjero a “¿librar una batalla para imponer su estilo”? ¿A qué intereses representa su estilo y cuál es su mensaje de clase?
Yo lo digo personalmente y asumo mi responsabilidad, cuando afirmo que la pintura de SZYSZLO, carece de un mensaje histórico y renovador que nuestro continente reclama. Los críticos oficialistas se esfuerzan en resaltar “su puritanismo en las técnicas” y en el “gran manejo de las veladuras y la luz en complejas abstracciones”(SOMOS 55). Yo pregunto, si bien es cierto son importantes las técnicas como accesorios, ¿Cuál es el mensaje final de su obra, socialmente qué significa?
![]() |
| Guayasamin |
Hasta sus críticos afirman, que son excelentes sus abstracciones, pero que socialmente no tienen ningún significado. Están totalmente divorciados de la gran vitalidad ideológica y política que se está viviendo en nuestro continente. La “técnica es impecable”, pero está lejos de las multitudes, ausente de la cruenta crónica de la lucha de clases, donde los pueblos exigen nuevas repúblicas con nuevas cartas políticas que garanticen su independencia económica, política y cultural del imperialismo, que ha descargado toda su política de Neoliberalismo salvaje contra América Latina.
El arte tiene gran valor cuando está ligado al destino histórico de nuestro pueblo. Oscar Allain, gran pintor peruano contemporáneo nos dice: “PINTEMOS LA GRAN BELLEZA QUE TIENE NUESTRO PAÍS, NUESTRO PUEBLO, HAGAMOS DEL ARTE UNA BANDERA DE LUCHA PARA HACER SENSIBLE AL HOMBRE Y LO HUMANICE DE VERDAD”. NO IMPORTA QUE LOS CRÍTICOS OFICIALISTAS NOS DENOMINEN “LOCALISTAS”, “NATIVOS”, “INDIGENISTAS” O “SUBVERSIVOS”.
(*) Docente y artista plástico




